Los Ingrávidos

“El impacto de Los ingrávidos esta por medirse. No exagero la importancia estético-política de este contra-discurso, de esta gramática de la multitud dirigida a construir un espectador emancipado. Las obras de este colectivo nos enseñan a leer y a no mirar más, nos conminan a textualizar las imágenes y a visualizar las palabras del televisor. Los Ingrávidos son producto del discurso hegemónico y, al mismo tiempo, la posibilidad de su disolución. Los ingrávidos trasladan a México del Museo al Hospital. Los ingrávidos son los hijos ilegitimos de la transición fallida. De este modo, los ingrávidos son el comienzo de algo difuso y sin horizonte definido, la inauguración de una forma de accionismo visual que en la futilidad radica su potencia. Los ingrávidos son los oculistas del retorno de la revolución institucional y los perforadores del desgarro retiniano ocasionado por el régimen de visibilidad de Televisa. Los ingrávidos son la crítica estética al glaucoma político. Bienvenidos.” Ángel Álvarez, DISLOCACIONES, MÉXICO: MUSEO-HOSPITAL.

“A mi ver, son pocos los cineastas que logran salir de una lógica de denuncia y testimonio a la hora de convocar una fuerza política en la imagen. La mayoría en una voluntad por libertar a los pueblos, clausura y hace impotentes a las imagen, tan solo reafirmando el peso de la Historia. La fuerza de acontecimiento de la imagen queda afuera en estos casos. Son pocas las excepciones, pienso quizás en Santiago Álvarez y en “El fondo del aire es rojo” de Chris Marker o más recientemente en el trabajo del colectivo mexicano Los Ingrávidos.” ENTREVISTA: SEBASTIAN WIEDEMANN, EL PENSAMIENTO-CINE.

“Los ingrávidos han motivado con su gesto en el umbral de la desaparición la encrucijada entre la vida y el arte, entre el acto y la potencia, entre el espíritu del tiempo y lo singular. El gesto que convocan por la experimentación sensible, donde el “Dolor petrificó el umbral”, es el reverso de la mercancía, que deja pasar por él un reparto sensible de lo común y una pregunta por los límites de la representación. Donde las imágenes y las palabras pueden anestesiar, el colectivo de cineastas cree que éstas pueden abrir la capacidad de comprender y la decisión de actuar. Sabemos desde siempre que las imágenes experimentales de los lenguajes de las artes no proporcionan armas para el combate, sino que son en sí mismas fuente agónica de lo visible, decible y pensable, y en ello reside tanto el gesto de resistencia como un paisaje nuevo de lo posible.” Adrián Cangi, Meditaciones sobre el dolor, LA RADICALIDAD DE LA IMAGEN. 

“El acto de creación debe sostenerse como un acto ético para resistir frente a la estupidez. No lo consideramos como una sublimación de una experiencia vital por otros medios, sino que se constituye como parte de la vida misma. El arte es la existencia de mundos posibles, de modos concretos de habitar y en cuanto acto de resistencia excede la interioridad del artista. No se trata de llenar vacíos personales con una obra, sino de abrir espacios visibles en el mundo. En un país como México, en el que actualmente la censura, la opresión y la narcocultura son los pilares de la construcción política, resulta más necesario que nunca erigir un bastión de resistencia en el que estas cualidades represoras se cuestionen, dinamiten y expongan. Por tal motivo, valoramos el trabajo realizado por el colectivo Los Ingrávidos ya que sus obras minan la imagen para permitirle expresar lo que otros pretenden callar a la fuerza. Cuando la violencia forma parte de la vida de un país, la impunidad es la carta corriente y la desaparición de personas es un modos operandi instalado, la fuerza bruta no puede ni debe acallar a quienes tienen en sus bocas el virus de la denuncia para ser inoculado en una estructura corrupta. En este sentido es que Los Ingrávidos nos adentran en la potencia material de la imagen como desgarradura, como gesto de denuncia y testimonio.” Florencia Incarbone, UN NUEVO ABECEDARIO, Memoria BIENAL DE LA IMAGEN EN MOVIMIENTO

“En una primera lectura, el término ingrávidos remite a lo ligero, a lo liviano y hasta superficial. Pero desde otra perspectiva, ingrávidos tiene también una carga más enigmática, donde alude a lo fantasmal, a las ánimas que flotan cerca nuestro y alteran nuestras emociones con su insinuante presencia, aunque el encuentro físico con ellos sea imposible. De ahí que no sea casual que el colectivo Los Ingrávidos haya nacido en internet, ese espacio quimérico y concreto a la vez. Ahí han instalado sus bases para actuar como terroristas culturales realizando más de un centenar de obras en apenas dos años y subiéndolas a su canal de vimeo. Son películas que embelesan por su evidente sensualidad y, sobre todo, por su directa interpelación al lenguaje cinematográfico tradicional. “Los Ingrávidos” evidencian el compromiso que tiene el cine de intervención con la autorreflexión fílmica: ¿Por qué crear imágenes? ¿Cómo crearlas y con qué fin? Sus últimas piezas relacionadas con Ayotzinapa y los estudiantes desaparecidos son una muestra de un cine que cuestiona el discurso político oficial a la vez que propone senderos estéticos cercanos a la vanguardia, recorriendo un abanico formal donde pasamos de la íntervención directa, instantánea y casi panfletaria, a investigaciones formales más rigurosas pero no por ello menos riesgosas.” Fernando Vilchez, PASAJES DE CINE.

“La bestia y el soberano encarnan, según Derrida, dos agentes de lo político más allá de las leyes: la primera desconoce el derecho y la segunda tiene el poder de suspender éste. Esta relación binaria expresa una estructura de dominación. El colectivo Los ingrávidos, a través de su trabajo, pone en crisis a los personajes que se han relacionado habitualmente con estas figuras: ¿por qué la bestia siempre está categorizada como algo que se debe silenciar y civilizar? Los Ingrávidos proponen otros modos de expresar y apropiarse de la libertad y la emancipación como procesos de redistribución de la soberanía. Cuestionamiento y profanación son los ejes del colectivo para crear invenciones disidentes. La intervención “quirúrgica” que se hace entre imagen y sonido en forma de deconstrucción de planos es el método que plantean para desplazar las categorías habituales de dominación. Este ojo enfermo está acostumbrado a “una belleza distorsionada a través de la ultranitidez, de las imágenes pseudoépicas, melodramáticas y reduccionistas que mediante el exceso de color, de la falsa poesía y la manipulación discursiva conducen a una parálisis perceptiva”. Esta sobre-estetización provoca una distorsión de la experiencia. Todo debe ser bello, incluso la política, porque si no es bello, no se puede controlar: es bestial. Autollamados terroristas culturales, Los Ingrávidos, que habitan la web como plataforma política y artística, cuestionando siempre el discurso soberano de la política. Estas bestias, además, tienen la ventaja de ser seres ingrávidos, siempre presentes, pero difíciles de atrapar. Ellos hacen desaparecer todo el adorno para aparecer el conflicto y la contradicción. Ellos y su arte no saben fingir, pero ahí radica su poder.” Itzel Cisneros, INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA ENTRE IMAGEN Y SONIDOS.

“Entre los grupos creativos que se han formado en los últimos años en la ciudad de México tenemos el prolífico Colectivo Los Ingrávidos. Este colectivo audiovisual militante indaga acerca de las invectivas de la representación de la violencia, concretamente de la violencia en México, destituyen el sentido de los discursos interviniendo en la gramática del lenguaje, empleando diferentes acepciones , metonimias, metáforas u otras figuras retóricas. Despiertan y suscitan inquietudes. Indudablemente es un grupo que debe seguirse en la situación actual del país.” Angélica Cuevas Portilla, LA ESCENA EXPERIMENTAL DEL CINE MEXICANO: EL RESURGIMIENTO, LA RADICALIDAD DE LA IMAGEN.

“Los ingrávidos es un colectivo de producción audiovisual cuya intención es proponer un nuevo tipo de imaginario colectivo, en contraposición a la educación audiovisual –y por ende política– en México. A partir de formatos como el ensayo audiovisual,  la intervención y los fragmentos, intentan abrir grietas en los paradigmas a los que los espectadores están acostumbrados, e invitarlos a una discusión política que parte de la imagen como devenir en diálogo.” Federico Windhausen, El Pueblo: En busca de la América Latina contemporánea.

“Nicole Brenez, la teórica del cine militante y experimental, lo dijo claro: “No puede haber revolución política si no hay revolución formal”. Usando una cámara de fotografías de bajo coste, el colectivo mexicano Los ingrávidos hace cierta la frase de Brenez con un cortometraje en el punto exacto donde la poesía se da la mano con la política: Tryptich .” Gonzalo de Pedro, NUEVOS CAMINOS, FICValdivia 2015.